Análisis: Yuoni

No respires

Ai es una chica tímida, con pocos amigos, que se ve incapaz de emitir palabra alguna. Debido a esta condición psicológica se deja llevar por las decisiones e ideas de sus compañeros, lo que le sumergirá en un juego pesadillezco del que no podrá escapar.

Un día cualquiera, Ai se aventura con unos compañeros de clase en un hospital abandonado y deciden invocar a un espíritu para jugar a un juego en el que deberán encontrar un muñeco para sumergirlo en agua antes de que el propio espíritu los encuentre. Parece una tontería, un simple juego de niños que se queda en un par de risas y sustos provocados por la sugestión. O al menos eso es lo que le parece a la pequeña Ai en un primer momento.

En los escenarios, pese a su buen acabado, la iluminación no termina de funcionar

Sin previo aviso y en medio de una conversación entre amigos, Ai se encuentra con un chico, Tsun, que le pide que juegue con ella. Cuando quiere darse cuenta, esta, ya no está donde creía estar, volvía a estar en el colegio, pero no como lo recordaba, pues éste se encontraba envuelto en una fuerte luz carmesí. Y es que, sin darse cuenta, Ai había aceptado jugar con el espíritu, el propio niño que se había encontrado.

La premisa de Yuoni, juego desarrollado por Tricore Inc, editado por Chorus World Wide Games y distribuido por Meridiem Games, es sencilla, ya que se basa en un juego creepypasta del propio folklore urbano nipón en el que jugamos contra un espíritu a una especie de juego del “escondite” macabro. Para terminar el juego se debe sumergir un muñeco (escondido por el mapa), mientras nos vamos ocultando de los diferentes espíritus que pueblan el onírico lugar.

La historia se nos cuenta a través de unos textos, tipo novela gráfica

Pese a que en lo técnico, Yuoni, no destaca en absoluto, e incluso con los errores de iluminación con los que cuenta, el juego cuenta con ciertas ideas y cierta atmósfera narrativa que puede asemejarse a ciertos relatos fantasmagórico japoneses, o como si se tratase de una historia de terror que contar alrededor de una fogata.

En cuanto a los errores de iluminación, hay que comentar que es bastante destacable, ya que debemos, al entrar en una u otra habitación, ajustar los niveles de brillo y contraste desde el menú de configuración. Al principio, creí que se debía a un error del televisor o algún contraluz de alguna de las ventanas del salón, pero no, al jugar con las persianas cerradas en plena noche me cercioré de que era un problema de ajustes del propio juego.

Debido a la naturaleza onírica de la historia, contamos con 3 tipos de escenario, o “biomas”, que se encuentran entrelazados; una casa tradicional japonesa (con sus tarimas y puertas correderas), un hospital y un colegio bañado por una intensa luz carmesí. La casa sería el único escenario en el que si está la luz nivelada, pero al entrar en el colegio la luz es demasiado intensa, hasta el punto de tener que bajar el brillo a la mitad, y cuando entramos al hospital todo está tan oscuro que ni con el brillo al máximo y un bajo contraste llegamos a discernir correctamente todos los rincones. Por supuesto, a esto hay que añadir la carencia de una luz portátil, como velas o linternas, y que los enemigos del juego (varios de ellos) son de color negro, por lo que cuesta más diferenciarlos.

La principal mecánica jugable para hacer frente a los fantasmas es la de aguantar la respiración

Pese a estos fallos que ocurren, en exceso, en la jugabilidad, el juego en sí aporta buenas ideas, como el uso de la respiración para sortear a los enemigos. Contamos con tres tipos de enemigos; los fantasmas que oyen, con los que debemos hacer el menor ruido posible, pero se mueven muy poco o directamente no se mueven; los fantasmas que ven, que están prácticamente sordos y podemos sortearlos corriendo, pero nos ven de lejos fácilmente; y Tsun, el niño con el que jugamos, que tiene un oído muy fino y si no pasamos a cierta distancia suya, agachado y sin respirar, nos oirá sin problemas. Este puzle de piedra papel y tijeras en el que se basa la jugabilidad ha resultado bastante variado (teniendo en cuenta la corta duración del título) y ha aportado ciertos momentos de verdadera tensión.

Dentro de los controles no encontramos mucho a lo que agarrarnos aparte de los comandos básicos; moverse, ocultarse, asomarse, agacharse y, la mecánica principal, dejar de respirar. Para ello, contamos una barra que se va consumiendo, pero que podemos aguantar algo más si pulsamos L1 y R1 (o la que corresponda según la plataforma. En nuestro caso ha sido en PS5) alternativamente. Además, se añade un botón (en mi caso cuadrado) con el que pegaremos una bocanada de aire para recuperar el aguante con mayor velocidad, pero que hará mucho ruido y ciertas criaturas nos darán caza si llegan a oírnos.

Los enemigos, aunque simples, cumplen su función generando la tensión que el juego necesita

En sí, el desarrollo de Yuoni es sencillo. Se nos introduce con una serie de viñetas con texto, al más puro estilo clásico (y que a este respecto, a nivel narrativo, me ha gustado) y entramos en el sueño. En éste deberemos recorrer una serie de habitaciones con fantasmas a modo de puzles para llegar al final del recorrido y encontrar la muñeca. Cuando la tengamos tenemos que deshacer el camino con una particularidad nueva, ya que nos buscará un nuevo fantasma (que personifica las inquietudes y miedos de diferentes personajes) y este atravesará todas las paredes para cazarnos. Tendremos que ir corriendo, ocultándonos y evitando unos boquetes en el suelo, en los que habrá fantasmas que nos retendrán, hasta llegar a la zona inicial para sumergir el muñeco en el agua y terminar el capítulo.

Yuoni es así, un juego sencillo, corto (no ha llegado a las 10 horas), que va directo al grano. Quizás se debería haber prestado algo más de atención a los cambios de iluminación de las diferentes localizaciones, y más cuando pasamos de una a otra en un parpadeo. La idea de jugar con la respiración y el “piedra, papel y tijera” de los enemigos me ha gustado, aunque de haber durado una o dos horas más se habría hecho, quizás, algo pesado.

Yuoni se encuentra disponible para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox Series X|S, Xbox One, y PC. Además, ya cuenta con una edición física, “Sunset Edition“, para PlayStation 5, distribuida por Meridiem Games.

https://youtu.be/rPXFs6Qgq7U

Acerca de Ángel Lostes

Músico profesional, escritor a tiempo parcial y amante de los videojuegos. Tengo cierta predilección por el apartado sonoro de los juegos, creo que es lo que le da vida a un juego, más allá de los gráficos.

Ver todas las entradas de Ángel Lostes →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.