Análisis: The Last of Us Parte I La mejor versión de la aventura de Joel y Ellie, pero con algunos obstáculos

Análisis de The Last of Us Parte I

La verdad es que analizar un remake nunca es una tarea sencilla (aunque siendo justos, este será el segundo o tercero que analizo, así que tampoco puedo hablar demasiado), pero en este caso es algo bastante más complejo. Es decir, poco se puede decir del primer The Last of Us que no se haya dicho ya. Supongo que mi aportación en esto es que es un juego muy especial y, en mi opinión, una auténtica obra maestra que quizás solo pueda verse superada por su segunda entrega (sigue siendo mi opinión, que nunca está de más matizar, por si las moscas…), al menos en lo que a juegos de acción y aventuras se refiere.

Entonces, ¿qué es lo que premia aquí? Evidentemente, el juego original de PS3, y más tarde su versión de PS4, es de sobras conocido por todas sus bondades con respecto a guion y narrativa, además de su ambientación, desarrollo de personajes y mucho más. En definitiva, voy a intentar ser lo más justo posible con todos vosotros y conmigo mismo, por lo que me voy a ceñir sobre todo a valorar el remake y el trabajo realizado en él. Ahora bien, también os adelanto que cuando vienes de haberlo jugado en su versión original (en la propia PlayStation 3), su percepción difícilmente puede ser mala, al menos del todo.

Os tengo que confesar que es un alivio que en esta santa casa no pongamos notas porque creo que habría tardado más en decidirme por una que por hacer el análisis como tal. Dejando esta pequeña confesión amistosa de lado, vamos a entrar en materia, lo que también significa que, aunque no vaya a ser lo que más pese a la hora de valorar este The Last of Us Parte I, hay que hablar un poco por encima de lo que es el juego per se.

La misma historia de siempre, pero como nunca

No voy a descubrirle nada a nadie, digo yo, si menciono que The Last of Us supo marcar un camino a la hora de contar ciertas historias, sobre todo aquellas que no buscaban hablar de un conflicto general, sino de conflictos personales y decisiones y consecuencias. Obviamente, en el título de Naughty Dog y PlayStation hay una premisa que nos sitúa en un mundo postapocalíptico en el que, siendo Joel, tenemos que asumir una misión crucial para poder devolver a la humanidad a una estabilidad perdida con la que resurgir, llevar a Ellie con los Luciérnagas y así poder comprobar si realmente ella es la cura que el mundo necesita. Sin embargo, al final es lo de menos en el juego, ya que lo que nos acaba conquistando es el camino, y como lo desarrollan sus personajes, y no el destino (¿se entiende lo que quiero decir, no?).

Por lo tanto, todo esto está en The Last of Us Parte I, lógicamente. Y, por si alguien lo dudaba, en este remake no se han añadido partes jugables nuevas ni escenas que no estuvieran en el juego original, al menos que yo haya percibido. Lo que es innegable es que todo esto que ya se encontraba en la obra de Naughty Dog ahora reluce más que nunca con un aspecto visual y técnico que, partiendo de los assets de Parte II, como ya habréis verificado muchos de vosotros; es bastante espectacular y que solo queda un escalón por debajo de su secuela lanzada hace dos años. Bueno, esa es la percepción que tengo ahora, puesto que The Last of Us Parte II es un título perfectamente ejecutado a nivel gráfico, sonoro y jugable; entonces puede que ese conjunto de cosas tan destacables me haya nublado un poco esa impresión.

Aun así, si os digo que el remake de la primera entrega no tiene mucho que envidiarle a alguno de los últimos lanzamientos en consolas de actual generación (PS5 y Xbox Series X|S), creedme que es totalmente cierto. Si ya en su día el juego se veía de forma espectacular, algo que se acrecentó en cierta medida con su versión remasterizada de PS4, ahora todo luce mucho mejor con unos acabados más detallados, se aprecia una mayor distancia de dibujado, unos colores menos cargantes (no sé, recuerdo que The Last of Us tenía una tonalidad general que hacía que los colores estuviesen un pelín más saturados de la cuenta) y, en general, un aspecto mucho más actual.

Creo que en esta captura se aprecia una atención al detalle envidiable para cualquiera.

Lo bueno de todo esto es que, gracias a este remozado gráfico y técnico, el título ahora luce mucho más crudo. Es decir, la idea del juego y de su gameplay es generar una experiencia de lo más cruda, pero en gran parte ahora esta sensación se intensifica más gracias a sus modelados, animaciones y su iluminación, la cual afecta a otros aspectos del juego también. Todo este conjunto hace que, cuando nos enfrentamos de cara o sorprendemos a algún enemigo por la espalda, la sensación sea mucho más inmersiva y, a pesar de que pueda parecer algo macabro, satisfactoria cuando completas ese combate o derribo en sigilo.

La crudeza de su narrativa ahora destaca mucho más

Obviamente, la crudeza del título no reside solo en sus ejecuciones, que como digo ahora destacan mucho más con unas animaciones y detalles mucho más realistas, sino en su propia historia y sus escenarios. Estos ya contaban sus propias historias en su momento, cuando salió el original, pero sin duda, como consecuencia de las limitaciones de la época, todas las estancias de The Last of Us, ya sean en exteriores o interiores, lucían algo más vacías de lo que nos encontramos en esta versión. Sí, ya teníamos las notas que nos contaban historias relacionadas con la sección en la que nos encontrábamos en ese momento, pero ahora todo eso se ve rodeado por todo lujo de detalles que sirven para dar soporte a lo que nos cuentan esas cartas perdidas.

Por lo tanto, una buena parte de los objetos que vemos cuando entramos a una casa destrozada y abandonada, o plagada de infectados, sirven a la propia narrativa de la historia y la enriquecen más aún que lo que podíamos ver en su primera versión, que no tenía tantos elementos repartidos por los escenarios. Como veis, voy dando algunos saltos entre apartados, pero es que hay mucha tela que cortar y quiero exponer todas sus bondades lo antes posible, aunque también hay un hueco para hablar de sus inconvenientes.

Al final, lo que hace de este The Last of Us Parte I la forma definitiva del título de PlayStation es todo su apartado gráfico, como bien he dicho. Ahora los paisajes apocalípticos desbordados por la naturaleza destacan más gracias a todo lo que se ha vuelto a diseñar desde cero, al igual que también lo hacen por esa multitud de detalles y una iluminación que se ha trabajado de forma excepcional. Por supuesto, los interiores también se han rediseñado y ahora aportan mucho más a la tensión que te genera ir buscando una salida de un edificio plagado de infectados. En definitiva, todo luce mejor, incluso la sangre y la forma en la que manchamos los entornos con esta generan una experiencia mucho más completa.

Al final, la naturaleza acaba abriéndose camino.

Por supuesto, antes lo decía por encima, pero es bastante destacable el trabajo realizado con los nuevos modelados de Ellie, Joel, Tess y el resto de personajes que aparecen en el juego, incluso los propios infectados y todas sus variantes, que en esta versión dan ahora más cague, por así decirlo. Asimismo, ya no es solo como se ven, sino lo que hacen, cada animación parece cumplir un propósito y parece que han sido retocadas a niveles muy altos. Sí, algunos enemigos siguen teniendo animaciones que no destacan, aunque lo de pedir clemencia cuando los agarras o lo de que sus rutas sean algo más dinámicas sí que les da algo más de vida, pero es que con el resto de personajes principales y secundarios, lo que se puede apreciar es más que significativo.

De hecho, toda esa atención por el detalle, por cada expresión, la cual tiene la tarea de reflejar lo que piensa y siente el personaje en cuestión; en las secuencias cinemáticas es bastante apabullante, la verdad. Si ya en el juego de PS3 tenía cierta magia, imaginaos ahora que el título se beneficia de las mejoras y características de PS5 y de la tecnología actual, en general, vaya.

Cantos de luciérnaga

Ahora bien, el apartado sonoro de este remake es también una cosa que no se puede dejar pasar. Diría que, salvo las voces que, si no recuerdo mal, no se han vuelto a grabar (supongo que la banda sonora tampoco); lo que es el sonido ambiente se ha mejorado bastante, de hecho, ahora es todo mucho más inmersivo y se nos pone a nuestro servicio para identificar la posición de nuestro enemigo más cercano, pero también para saber donde se puede encontrar el resto de su grupo, por ejemplo. Vaya, que el modo escucha está ahí y siempre ayuda, pero está más que bien que el sonido ambiente se haya perfeccionado de esta manera. Realmente, el sonido que nos rodea es uno de los apartados más destacables de esta versión, puesto que también nos sirve para deleitarnos sin más de los parajes y lo que los rodea.

Sin duda alguna, lo que transmiten estas secuencias cinematicas son un caso aparte en esta industria.

Ojo, que el apartado sonoro, además de todo lo dicho arriba, también se ha usado para mejorar la experiencia que ofrece el título en plena acción o con el manejo de las armas y los objetos que están repartidos por los escenarios. Sin duda alguna, las ejecuciones y los disparos, y la sensación de impacto apoyada por la sangre que envuelve esos momentos, ahora son momentos mucho más inmersivos, hasta al punto de estremecernos en algunos momentos. Vaya, que en lo que es inmersión, este remake ha sabido hacerlo genial. Hablando de nuevo de inmersión, teniendo en cuenta que PS5 tiene al DualSense como uno de sus principales catalizadores para demostrar sus características, el mando de la consola de actual generación de Sony es una herramienta clave en todo esto.

Como era de esperar, el DualSense hace un muy buen empleo de sus gatillos adaptativos o de su vibración háptica, por ejemplo. Todo esto se presta a todos los elementos ya expuestos para que podamos disfrutar de una experiencia de lo más realista y sensitiva, notando las gotas de lluvia y como caen, notando simplemente los pasos, el peso y los movimientos de nuestras armas y otros aspectos que será mejor que los comprobéis vosotros mismos. Dicho todo esto, desde luego, el apartado gráfico, además del artístico; el técnico y el sonoro son lo que más justifica este remake. Pero, como decía no todo es positivo en este juego, ya que hay otros aspectos que o bien no han tenido demasiadas mejoras o no se han tocado prácticamente nada.

Presenciar de este modo las ejecuciones a los infectados es bastante inquietante, sobre todo cuando estás rodeado por ellos.

Una imponente versión de algo ya muy visto

Ahí es donde entre el gameplay del título, el cual simplemente ha sido ajustado en ciertos aspectos y poco más. Sí que es verdad que, teniendo en cuenta que yo lo jugué en PS3 (algo que hice de nuevo antes de que se lanzará se secuela, por lo que tengo algunas sensaciones algo presentes), sí que se notan ligeros cambios, pero más en las sensaciones que genera y la fluidez que era de esperar para un juego que sale en el año 2022. Lógicamente, esto lo digo porque, como recordaréis algunos, a pesar de ser un juego estupendo en su jugabilidad, en lo que incluyo su gunplay; jugarlo en la consola de hace dos generaciones de Sony era una experiencia algo tosca en sus controles. Aquí desaparece esa sensación y, de principio a fin, contamos con una fluidez más que envidiable.

Ahora bien, salvo por esto, el resto cabe mencionar que sigue siendo prácticamente el mismo juego que a día de hoy podéis disfrutar en su versión remasterizada para PS4. Tiene esos detallitos en las ejecuciones que mencionábamos antes y alguna cosa más, pero en definitiva, haremos lo mismo de la misma manera. En este remake podría haberse añadido la posibilidad de tumbarse en el suelo para superar secciones plagadas de enemigos como en la segunda parte, pero nada de eso, aunque sí que podemos deleitarnos de las mesas de trabajo y de las animaciones a la hora de añadirle las mejoras a nuestras armas, que están realmente bien (esto sí que se ha añadido, pero no deja de ser un detalle curioso que ocurre muy poco en el juego).

Solo por el sonido y las animaciones, merece la pena mejorar las armas cada vez que se pueda (por eso y porque si no llevas claro eso de sobrevivir).

De hecho, si bien la inteligencia artificial sí que se ha mejorado levemente (al final, no todo podía ser ponerlo todo más bonito y ya), sigue arrastrando los mismos problemas que en sus anteriores versiones, destacando uno por encima del resto, diría. Exacto, hablo de esos momentos en los que vamos en sigilo intentando no llamar la atención de nuestros cazadores, para que luego a Ellie le de por pasar justo por delante de esos enemigos.

Por suerte, supongo, esto no tiene repercusiones y no seremos detectados al final, aunque pensándolo bien, esto rompe bastante la inmersión y genera situaciones algo absurdas. Que al final todo esto son detalles que no afectan al desarrollo del juego y en lo bueno que es, pero claro, cuando estas ante su tercera versión, pues esperas que esto se haya corregido totalmente, cosa que no ha pasado, aunque sí que es verdad que no es algo tan exagerado como en su momento. Por lo tanto, es de entender que aquellos que hayáis jugado a The Last of Us en sus anteriores versiones no queráis pasar por caja de nuevo, y más teniendo en cuenta el precio al que ha salido al mercado.

La verdad que diría que sí, aunque un poco más no hubiese estado mal…

Supongo que, cuando digo que su jugabilidad no ha cambiado casi nada, ya os hacéis una idea a lo que me refiero. Sí, se siente mucho mejor todo ahora, pero al final todo eso sigue igual, vaya. Ojo, que no quiero decir que esperaba que añadiesen de repente un árbol de habilidades, ataques especiales y distintas movidas que no tienen nada que ver con el juego, evidentemente. Pero, aun así, cuando ves que su precio es de 80 euros, como decía antes, se hace muy cuesta arriba la idea de adquirirlo de nuevo.

Varios extras y muchas opciones de accesibilidad

De todos modos, aunque no sea en su jugabilidad, The Last of Us Parte I sí que cuenta con varios añadidos interesantes, aunque esto también tiene alguna pega que otra. En esta nueva iteración de la primera entrega de la saga nos encontramos con, además de la inclusión del DLC Left Behind, un apartado de extras bastante completo, con una galería de modelados, artes conceptuales (tanto de la entrega original como de este remake), vídeos entre bastidores del desarrollo del juego y el podcast oficial de la franquicia (que creo que se puede encontrar en Spotify), por ejemplo. Además, también encontraremos otros añadidos que estarán bloqueados hasta que se complete el juego por primera vez, como el modo carrera, que es ideal para los speedrunners; el de aspectos, que permite modificar el aspecto de nuestros protagonistas; u otros modos destinados a añadir modificadores a una segunda partida (por aquello de justificar cierta rejugabilidad).

Otro añadido interesante es el que nos permite completar el juego con los comentarios de Neil Druckmann, Ashley Johnson y Troy Baker, que tendrán como objetivo analizar cada secuencia para poner en contexto al jugador e informarle de el proceso de escritura del guion y la propia planificación de cada una de las escenas. Realmente, esto me parece un extra bastante curioso para poder realizar una segunda vuelta algún día y así conocer más detalles de este juego y su proceso creativo. Por lo demás, creo que bloquear la mayoría de estos contenidos hasta que se complete por primera vez la partida no es precisamente un acierto, ya que alguno de ellos no invitan a iniciar una nueva partida solo por poder ponerlos a prueba. Pero bueno, al final, algo tienes que meter para que haya opciones de rejugabilidad, aunque sea para aligerar las críticas por ponerlo a precio completo.

Antes de dar mi conclusión final, sí que quiero destacar todas las opciones de accesibilidad que se han añadido al juego. Todas estas funciones siguen la estela de lo visto en su segunda entrega y hay de todos los colores y necesidades, por lo que cuando os hagáis con el juego, si aún no lo habéis hecho, no dudéis en echarles un ojo porque es más que notable el esfuerzo por hacer llegar una obra de tal magnitud a todos los públicos posibles.

La distancia de dibujado se ha ampliado bastante en este remake, lo que nos deja estampas como esta.

Conclusión final

Con todas las cartas encima de la mesa, voy a lanzar la pregunta que se habrá hecho en cada uno de los análisis publicados hasta ahora de este título: ¿Pagarías los 80 euros que cuesta The Last of Us Parte I? Sinceramente, en mi opinión, depende bastante de si ya habíais podido jugarlo antes. Es decir, si su precio fuese algo más reducido, creo que sería un error no recomendarlo, porque, aunque para muchos sea innecesario, a día de hoy es la mejor forma de disfrutar de un juego que es una obra maestra. Tenemos un apartado gráfico que, partiendo de lo visto en Parte II; es imponente y puede competirle a cualquiera de los juegos que han salido durante la generación actual de consolas (de hecho, como es habitual ya, también hay dos modos gráficos: el de rendimiento y el de fidelidad visual), un apartado técnico que luce junto a una mejora espectacular en todo lo sonoro y unas funciones muy inmersivas gracias al DualSense de PS5.

Todo eso, sumado a sus opciones de accesibilidad y a varios de sus extras, hace que este remake sea una compra obligatoria casi para aquellos que en su día no pudieron jugar a The Last of Us, siendo sinceros, o simplemente para aquellos que solo lo jugaron en PS3. Como bien he dicho, ese es mi caso, pero pensándolo bien, creo que habría esperado a que bajase de precio a pesar de lo que comento (aunque esto lo digo tras haber podido jugarlo de forma gratuita, también os lo digo), puesto que creo que sigue teniendo varias cosas que hacen que este remake sea algo incompleto, sobre todo para aquellos que vengáis de jugarlo en PS4.

Una inteligencia artificial que ha sido levemente, pero no suficientemente, mejorada o sus escasas novedades jugables, además de su elevado precio, lastran lo que es, a pesar de todo, la mejor forma posible de disfrutar del clásico de Naughty Dog y PlayStation. Por lo tanto, que cada uno decida lo que crea que es mejor para él y sus gustos, o su bolsillo; pero lo que no puedo negar es que he disfrutado mucho, mucho más que las anteriores veces, de una propuesta que a día de hoy sigue siendo todo un referente en lo argumental y narrativo para lo que es el género de videojuegos de acción y aventuras cinematográficas.

Adiós.

Antes de terminar, cabe mencionar que este análisis ha sido posible gracias a una clave del juego en PS5 cedida por PlayStation España.

Acerca de Fran Pérez

Soy ilustrador y escribo sobre videojuegos donde me dejan. Co-fundador de HelGames. También escribo en Areajugones.

Ver todas las entradas de Fran Pérez →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.