Análisis

Análisis: Rustler

 

Un GTA a la antigua, en más de un sentido

Rustler es el alocado título de la desarrolladora Jutsu Games, distribuido por Modus Games y Tesura Games, que apuesta por un juego con una gran influencia de la saga GTA en su estado más primigenio. Y es que Rustler, si es algo, es un título que rebosa de inspiraciones y guiños a una gran cantidad de obras de la cultura popular. Esto incluye desde series como Juego de Tronos, hasta películas como El Padrino o Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, y mucho más.

Pero volvamos al propio juego. En Rustler, nos ponemos en la piel de Guy, un gamberro y un criminal en un mundo medieval con muy poco rigor histórico. Este mundo, como ya hemos mencionado, está muy arraigado en la fórmula de los GTA más antiguos, como GTA 2 o GTA Chinatown Wars, hasta el punto que los propios desarrolladores se refieren al juego como un Grand Theft Horse, siendo esta forma de homenaje uno de los mejores aspectos del título; adaptando dicha fórmula, con su clásico sistema de persecución, su vista cenital y su esquema de misiones a la época en la que se desarrolla el juego.

El medio de transporte principal para moverse por el mapa, que no es demasiado grande, pero tiene un tamaño más que decente, son los caballos. Hay varios tipos de caballos, con distintas velocidades o que tiran de carruajes. Además, ciertos tipos de caballos que nos llevemos ‘prestados’ nos permitirán hacer algún minijuego, como el clásico trabajo de taxista, o recoger cadáveres para llevárselos al enterrador.

En caso de que te persiga la policía, o su versión medieval, los guardias, siempre podemos pasarnos por el Pimp a Horse para que nos den un repaso a la pintura del caballo, y despistar así a nuestros perseguidores. Y también podremos arrancar carteles de «Se Busca» para reducir nuestro nivel de búsqueda (tiene sentido, sí).

En el mapa también hay ciertos lugares en los que participar en actividades secundarias como peleas callejeras, justas o carreras ilegales. Así como varios emplazamientos que actúan de casa y puntos de guardado, aunque estos habrá que comprarlos primero, pero en los últimos compases del juego el dinero te sobra más que te falta. Nos encontramos, pues, frente a un mundo medieval que no intenta ni necesita ser fiel a la historia, lleno de paredes con grafitis, bardos raperos y caballos con luces de policía.

Nunca sabes que te puedes encontrar, y mucho menos a la inquisición española.

Pero GTA no es el único juego con una fuerte influencia en Rustler, ya que también bebe mucho de Bully. Solo hay que echar un vistazo al protagonista del juego, Guy, que es la viva imagen de Jimmy Hopkins.

La historia de Rustler es, en pocas palabras, simple. No cuenta una épica aventura ni nos pone frente a una narrativa revolucionaria; y pese a tener algún que otro momento más impactante, muchos de estos se ven venir o no sorprenden demasiado. Y el tramo final de la historia es, con diferencia, la parte más floja de esta. Sin entrar en spoilers, el desenlace es muy simple.

Nuestro protagonista, Guy, es un hombre cuyos padres fueron demasiado vagos para pensar en un nombre apropiado para un ser que se gana la vida como puede, robando al prójimo. Tras una noche de borrachera, su compañero Buddy (puede que los nombres no sean el fuerte de este universo medieval) le habla sobre un torneo que se va a celebrar, donde el ganador se llevará como premio la mano de la princesa y la mitad del reino. Entonces la historia girará en torno a ganar el torneo sin morir en el intento.

Si bien la historia puede resultar bastante simple, este no es el punto fuerte del título, ni a lo que aspira. Y es que Rustler busca, ante todo, el humor. A lo largo de todo el juego, nos encontraremos en situaciones extrañas a la par que divertidas, y es ahí donde más brilla.

Ya sea durante la historia principal o realizando misiones secundarias, que se encuentran esparcidas por el mapa, Rustler nos planta frente a situaciones muy cómicas o que directamente son sacadas de otros medios de la cultura popular a modo de referencias. Al completar cualquiera de estas misiones, obtendremos puntos de habilidad que podremos gastar para conseguir nuevas habilidades, valga la redundancia, muy variadas y que van desde mejoras a la salud y al daño, hasta obtener descuentos en tiendas, mayor obtención de recursos y dinero, más facilidad para dar esquinazo a los guardias o mejorar tu habilidad con la ballesta y tu conducción con los caballos. Estas habilidades son bastante útiles y, además de en las misiones, puedes recoger herraduras que se encuentran esparcidas a lo largo del mapa para obtener más puntos de habilidad.

Supongo que lo de llamarse Guy sería una forma de abreviar Chico de los Recados.

Por desgracia, estas situaciones tan interesantes que te presentan en las misiones no se traducen tan bien a la hora de ponerte el mando en las manos. Guy parece el recadero del reino, y las misiones se acaban resumiendo en: ve a este sitio y, allí, acaba con alguien o roba algo y vete de vuelta a otro lado. Cosa que se repite a lo largo del juego, entonces acabas pasando más tiempo yendo de un punto de la misión a otro que otra cosa, como los combates, otra parte importante del juego.

Estos combates, según los desarrolladores de Justu Games, son más del estilo slasher que un shooter, como son los GTA, ya que disponemos de una gran variedad de armas cuerpo a cuerpo, típicas de la época, como espadas, guadañas, lanzas, hachas, laúdes o granadas de mano sagradas (todo muy típico de la época, como podéis ver); pero en lo que a armas a distancia se refiere, solo contamos con una ballesta.

El combate es, en general, sencillo. Contamos con un botón para cubrirnos de los ataques, otro botón para golpear, ya sea normal o cargado, y un botón para rodar y evitar daños. Cada golpe que hagas consume parte de tu barra de energía, que se rellena con el tiempo y que necesitas también para poder correr, y los golpes que recibas te irán restando salud hasta que mueras. Puede pasar que se junten un grupo numeroso de enemigos y te destrocen en cuestión de segundos, pero por lo general no es complicado una vez te acostumbras a él. Este combate puede parecer que no profundiza mucho, pero teniendo en cuenta la corta duración del juego, no es un problema demasiado grande.

Hay que destacar que existen tres modos de dificultad que podemos cambiar en cualquier momento desde el menú: fácil, normal y difícil. Aunque más que el daño o la vida de tus enemigos, estos modos de dificultad determinan como de competentes son estos enemigos. En el modo fácil, la mayoría de enemigos no atacarán ni se defenderán demasiado, por lo que al final, los guardias en los modos fácil y normal son más una molestia que algo de lo que preocuparse; pero en el modo difícil se juntan más, son más agresivos y más competentes en general, por lo que sí pueden llegar a resultar una amenaza.

Si bien en la versión de PS4, que es la que he jugado (gracias a Tesura Games, que nos la ha cedido), no ha habido problemas de rendimiento, si he tenido dos momentos contados en los que el juego se ha pasado varios minutos en una pantalla de carga tras completar una misión, hasta el punto que en una ocasión, tuve que salir del juego y volver a entrar para poder seguir jugando, esperando que no se perdiera toda la última hora de progreso desde que guardé. Por suerte, no perdí nada de progreso, pero sí que estuve 10 minutos esperando a que el juego decidiera cargar.

En el apartado musical, solo hay que destacar que acompaña muy bien a la ambientación del juego, sin dejar de lado los constantes guiños a los que nos tiene acostumbrado Rustler. Además, vale la pena mencionar el sistema de radios tan típico de la saga de GTA, y que se basa en contratar bardos que te seguirán adonde vayas para amenizar tus gamberradas con buena música. Y si no te gusta la canción que está tocando, dale un buen puñetazo para que la cambie.

Ten a tu propio bardo y ve a liarla en la ciudad, que para eso están.

Con toda esta imaginación y creatividad puede chocar que, sumando la historia principal y las misiones secundarias, el juego no llegue a las 10 horas para completarlo, cosa que no suele darse con juegos de mundo abierto hoy en día. Al ser un homenaje a los GTA más clásicos, también ha acabado adoptando algunos de sus aspectos negativos, como lo son la limitada jugabilidad en las misiones y la duración tan corta del título.

Con todo esto, Rustler es bastante corto, pero el tiempo que estés jugando va a valer la pena y te vas a divertir. Y tras completar la historia principal, siempre tendremos este curioso mundo abierto para hacer el loco hasta la saciedad. Tanto si eres un fan de los juegos del estilo GTA clásicos, como si te interesa su atmósfera, su humor y sus constantes guiños a otras obras. Rustler es un juego que vas a disfrutar en lo que te dure.

Rustler está disponible, tanto en formato físico como digital, para PS4, PS5, Xbox Series X|S, Xbox One, Nintendo Switch y PC.

Ernesto Fernández

Un fan más de los videojuegos que aprovecha su tiempo libre para escribir alguna que otra cosa.

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