Análisis: Quest for Infamy

Análisis: Quest for Infamy

Voy a ser sincero, yo no nací en la época de los 90, pero toda mi vida he estado jugando a aventuras gráficas de la época. Desde Monkey Island hasta Full Throttle, pasando por Indiana Jones, Day of the Tentacle y Grim Fandango, entre otros. Siempre me marcó el humor que destacaba en esos juegos, aparte de los escenarios que estaban muy bien trabajados y el carisma que desprendían esas aventuras de LucasArts.

También me acuerdo de la desarrolladora Sierra Online, que creó juegos como Quest for Glory a finales de los 80. El estudio Infamous Quest, creadores de Quest for Infamy, ha demostrado la inspiración que han obtenido del juego mencionado de Sierra. 

Sin embargo, Quest for Infamy no es como en esas historias de finales de los 80 o principios de los 90. Aquí encarnamos a William Roehm, un señor con la habilidad y la desgracia de estar siempre metido en problemas. Y así es como nos lo presentan, tras una calurosa noche con la hija de un vizconde, en la que tendremos que huir antes de que nos maten. Huyendo, conocemos a un señor muy majo que nos ofrece llevarnos al pueblo de Volksville, una vez allí, resulta que tiene planeado hacer maldades

Huyendo por patas
Huyendo por patas.

Un protagonista poco común

Será un villano, pero se hace querer, no solo por su carisma ni por su atractivo, sino por su habilidad a la hora de cometer fechorías. Realmente, el plan de Roehm no tiene mucha sustancia, pero esa es la gracia del protagonista. Es un hombre al que le gusta vivir el momento y que disfruta siendo un oportunista. Si él se puede beneficiar de algo, lo hará 100%. A decir verdad, la historia no tiene mucha chicha, pero atrapa y apetece explorar ese pueblo y esos alrededores para seguir viendo cómo se desenvuelve Roehm por el mundo. 

Quest for Infamy es una mezcla entre la aventura clásica point and clic y un RPG. Tendremos un menú donde podemos ver la vida, las habilidades, como el sigilo; y un inventario. Incluso podemos hablar con vendedores y comprar objetos, como pociones para curarnos durante una pelea. Una de las mejores cosas que tiene el juego es que, una vez acabado el prólogo, podremos ser bandido, pícaro o hechicero, y cada clase cambiará un poco la historia, o al menos la forma de plantearla. 

Si eres un pícaro debes priorizar el sigilo (que es lo que he hecho yo) y podrás entrar en diferentes sitios y robar cosas. Hay un minijuego con ganzúas para poder abrir puertas (muy simple) y la posibilidad de ir agachado para que no te pillen

Los tres roles están bastante bien, pero mi favorito ha sido el pícaro. Como un pequeño RPG que es, si eres mago tendrás que usar magia, aunque yo no lo he usado porque no me ha hecho falta. Por lo tanto, debido a las diferentes clases, la opción de rejugarlo es llamativo y curioso. 

Sistema de combate, un poco simple.

Controles y adaptación en consola

Esta aventura gráfica salió en 2014 para PC, gracias a un Kickstarter, pero ahora ha llegado a consolas (motivo por el que hemos realizado este análisis), por lo que han tenido que rediseñar totalmente los controles para adaptarlos al mando. Yo lo he jugado en PlayStation 5 y, siendo incómodo jugar a una aventura gráfica con mando, no ha sido ningún drama. Con L1 y R1 podemos cambiar las opciones entre caminar, hablar, observar o entrar a lugares, como por ejemplo en una en taberna. Con R2 y L2 podemos alternar entre caminar, correr o ir en sigilo.

Si simplemente caminas en sigilo por mitad de la calle, te subirá la experiencia en sigilo y eso será útil para más adelante. Realmente, está un poco roto porque simplemente caminando agachado subes de nivel en sigilo.

Si algo no me gustó al principio es que, una vez llegas al pueblo, tienes total libertad para ir donde quieras y eso para una persona que no está acostumbrada puede ser algo estresante, ya que no tenemos un objetivo claro

Otra desventaja que tiene el juego es que no está traducido al castellano, ni los textos ni las voces, eso hace que cueste atrapar al principio. Mi nivel de inglés no es que sea malo, pero tampoco es el mejor y eso ha hecho que algunas cosas no las terminé de pillar, como algunas bromas, por ejemplo. Por lo demás, todo era bastante entendible y fácil de situar en el contexto de la conversación. Es cierto que algunas expresiones eran más propias de la época medieval y, quizá, era por eso que algunas cosas no las entendía. 

Lo bueno y lo malo

No me ha gustado mucho el sistema de combate, ya que es bastante simple. Tenemos cuatro movimientos, pero aparte de la animación no siento que cambie mucho a la hora de hacer daño. Tampoco he tenido muchos combates, por eso yo directamente lo hubiese suprimido, al menos si eres un pícaro (desconozco si con otra clase es muy diferente).

Entre las cosas que sí que me han gustado, en este juego puedes morir bastante (realmente, puedes morir mucho), al menos si haces mal las cosas. Yo, por ejemplo, en misiones de sigilo he tenido que morir más de seis o siete veces por cambiar la posición de andar.

Me han gustado mucho los acertijos y misterios del juego porque me han recordado a los juegos de la época de los 90 y eso, pues qué quieres que te diga, me gusta. Por no hablar del humor gamberro que tiene el juego que me ha encantado. El estilo gráfico no deja de ser un pixel-art clásico, lo que «te mete de lleno en los 90″. Los escenarios y la música me han gustado mucho más de lo que pensaba. Hay una gran variedad de escenarios, creo que hay unos 200, con mucha  personalidad. Todos muy bien detallados

Una de las decenas de postales preciosas que nos deja el juego.

Conclusión final

Recomiendo el juego porque es una patada a la nostalgia y, si te gustan las aventuras gráficas de la época que mencionaba antes, es una aventura graciosa y entretenida.

No es muy largo, dura unas 10 horas. Normalmente, suelen tener una duración algo más reducida, pero es más o menos una cifra aproximada. Obviamente, todo este juego es un homenaje a los juegos de la época, a los point and clic más clásicos, añadiendo cosas propias como el combate y elementos más propios de los RPG, o incluso la posibilidad de morir. Además, en el título somos un villano que solo quiere hacer fechorías, por lo que ya es una buena premisa

Es cierto que jugarlo en consola es más incómodo, pero si tenéis un PC es totalmente disfrutable. El juego tiene mucha conversación, como es lógico, y eso a mí me gusta, pero puedo entender que haya gente que prefiere otro tipo de experiencias. Lo peor del juego, sin duda, es que no está traducido al castellano, y eso habla bien del juego, ya que a pesar de esa barrera consigue salir bien parado.

Antes de terminar, este análisis no hubiese sido posible sin Ratalaika Games y la clave que nos dieron para PS5, desde aquí les damos las gracias por la oportunidad. Por cierto, como ya hemos dicho, Quest for Infamy ya estaba disponible en PC desde 2014, pero ahora también lo podéis disfrutar en PS5, PS4, Xbox Series X|S, Xbox One y Nintendo Switch.

Feels de Monkey Island.

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