Análisis: Rollerdrome

Análisis Rollerdrome

Este año Roll7 parece que ha venido a comerse el mundo. A principios de este 2022 nos trajeron el juego de skate OlliOlli World, del cual dijimos en su análisis que no veíamos razones para no decir que era un 10. Que este último iba a ser tan bueno no era tan sorprendente viendo la trayectoria de la saga. En cambio, el verdadero shock vino cuando presentaron su siguiente título y confirmaron que saldría con solo unos meses de diferencia. Con apenas tiempo entre el uno y el otro, hoy toca saber con este análisis de Rollerdrome si tanta prisa por volver se habrá hecho notar en la gran calidad que normalmente tienen todos sus títulos.

Antes de nada, ¿qué es Rollerdrome? El título disponible para PS4, PS5 y PC es una fusión frenética entre un juego de disparos en tercera persona con un juego de skate, en esta ocasión de patines de cuatro ruedas. Recogiendo y transformando, por así decirlo, una disciplina deportiva de equipo como es el roller derby a un terreno individual, donde tendremos que eliminar a base de plomo a todos los enemigos para ganar.

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Jugándote la vida para pagar tus facturas con el banco

Situándonos en una distopía, en una sociedad dominada por las grandes corporaciones, en este título pasaremos a tomar el mando de una competidora del torneo del 2030 de Rollerdrome. En este futuro alternativo con una fuerte estética de finales de los 70, los estamentos gubernamentales están aún más podridos que hoy en día. Ante este panorama, las revueltas se suceden, la gente está asfixiada en deudas y lo único que apacigua a las masas es este campeonato de violencia. El cual enfrenta a competidores de todo el mundo ante unas pruebas donde tienen que sobrevivir matando a todos los enemigos que haya mientras van sobre sus patines. 

Nuestra misión, entonces, como la debutante Kara Hassan, será alzarnos como la única sobreviviente de:

Con esta premisa, es difícil dejar pasar por alto que la trama de este título está fuertemente inspirada en la película Rollerball. En ambas se hace hincapié en como el deporte puede estar bajo los intereses de las grandes empresas. En donde los deportistas son meros títeres de los deseos de alguien más, meros siervos en este espectáculo para el poblacho.

Rollerdrome, por tanto, tiene un trasfondo único que genera un gran interés y que apenas se ha tocado en un videojuego. Se nota la intención de dotar de carga dramática a través de notas que podremos leer antes de algunos encuentros o por medio de los programas de la radio, o de las conversaciones de los locutores del campeonato antes de salir a pista. Sin embargo, esta historia no se ha sabido explotar porque, en el conjunto final, su peso no es el suficiente.

Ya sea por qué son escasos los momentos donde se nos pone en contexto y se nos narra. O quizás sea que se han empleado exclusivamente el uso del texto en notas o diálogos. Sin llegar a vislumbrar su por qué concretó, el resultado es que su historia os atrapará, pero os dejará con bastantes ganas de más.

El nuevo pan y circo, pero esta vez no está dirigido bajo los intereses de Rubiales.

Eligiendo los colores del uniforme

Si en el apartado de la historia os citábamos a uno de sus referentes, justamente en su diseño artístico es dónde se han concentrado sus mayores fuentes de inspiración. De esta forma, su cellshading está recubierto del estilo de los grandes del comic europeo de principio de siglo XX. Dicho por ellos mismo, el diseño del juego bebe de autores como Jean Giraud (Moebius), Jacobs (Blake y Mortime) o Hergé (Tintin).

A su vez, en la faceta de lo musical tenemos una banda sonora digna de aquellas extrañas melodías del cine de los 70. Sonidos extraños hechos con sintetizadores confieren a su OST de una vibra oscura combinada en ocasiones con ritmos más pop. Su música, de esta forma, va deambulando entre «El Resplandor» y los primeros sonidos disco o el Synthwave.

Con la combinación de este arte, música e historia, se ha conseguido dotar a este juego de una soberbia identidad propia. Todos estos elementos hacen que estemos delante de una obra llamativa, representando parte de la cultura de los sesenta y el comic. Haciendo que la puesta en escena de este título sea uno de sus mayores fuertes.

Narrativa Rollerdrome
Los cromos del álbum de la liga en 2030 molan más.

Luchando contra mercenarios arruinados en un TV Show

Con todo ya montado, es hora de competir en este festival de muertes televisado. En lo que se refiere a juego de disparos, Rollerdrome nos sitúa delante un arcade donde los reflejos, la improvisación y la toma de decisiones son lo que premia.

Durante todo el juego, tendremos solo cuatro armas que actuarán mejor o peor según la situación. Siendo todas válidas, su uso depende del enemigo que se quiera eliminar y del momento de nuestro disparo con relación a nuestra víctima. Las pistolas dobles pueden acabar con ciertos enemigos rápidamente si lo pillamos desprevenidos, pero no hacen demasiado daño. El rayo francotirador es devastador, pero hay que cargarlo y no es efectivo contra enemigos con escudo. El lanzagranadas es tan mortífero como caro es su utilización. La escopeta es una escopeta, pero esconde algo que explicaremos más adelante.

Armas Rollerdrome
Espacio patrocinado por Zabriskie Energy, tu arma y cada día la de más gente.

A su vez, las balas para estas cuatro patas del mismo banco tienen una condición muy especial. Su munición es compartida entre ellas y no se puede recoger de los enemigos. Saber, por tanto, gestionar en qué momento queremos sacar cada «pipa», hará que cada prueba se nos haga más cuesta arriba o menos.

Otro aspecto es el hecho de recargar, solo se dará cuando hagamos trucos o acrobacias con los patines. Es interesante como se ha buscado que el jugador se sienta obligado a estar en constante movimiento con esta mecánica. Definiendo de alguna manera el mantra para obtener la victoria en buscar una rampa, hacer un truco y matar.

Rollerdrome skate patines
Para una bala más habrá que rallar las paredes.

El tiempo bala como disciplina

Ahora bien, ya armados, es hora de hablar de nuestros oponentes. Sin una gran variedad de enemigos, si están inteligentemente diseñados para agobiarnos mientras nos ponen a prueba. Individualmente no son un reto, pero en su unión radica su fuerza. Sus ataques a melé o con misiles teledirigidos, lanzallamas, francotiradores, minas o rayos se van combinando para obligarnos a correr de lado a lado. En ese sentido, en ocasiones se percibe demasiado caótico, entre proyectiles y enemigos.

Contra este caos, Rollerdrome ha apostado de dotarnos de un generoso tiempo bala. Este efecto de ralentización será nuestra arma más poderosa y habitual. Hacer un truco para ascender a una posición elevada y usarlo es tanto útil como espectacular. También lo podemos utilizar para apuntar con precisión cuando estemos rodeados o contra enemigos alejados.

Análisis Rollerdrome
Rollerdrome es un digno sucesor del tiempo bala de Vanquish o Max Payne.

Otra herramienta de supervivencia más es la esquiva, que nos permite evitar el daño y, si se realiza en el momento preciso, ganar puntos y algo de munición. Además, si después de clavar el timing perfecto activamos el tiempo bala, daremos paso a lo que el juego denomina «respuesta letal», unos instantes donde nuestras balas harán más daño. Asimismo, la escopeta tampoco ha querido olvidarse de esta fiesta con el tiempo retardado y tiene una mecánica propia, el tiro perforador. Cuando apuntemos con ella en este modo y si disparamos justo cuando salga un marcador, nuestros cartuchos harán mucho más daño.

Juntando estas partes, hacen que tengamos unos tiroteos exigentes y un baile de metralla, racha de bajas, piruetas y momentos donde frenar sin hacerlo. Es una apuesta valiente que a veces se hace amarga por ser demasiado, pero siempre se endulza con el tiempo bala y culmina en un gran acierto.

En contraposición, no ha corrido esta suerte el diseño de sus dos únicos jefes finales, los cuales presentan una ejecución pobre, patrones poco desafiantes y una inclusión casi forzada. No todos los juegos necesitan enemigos al final de una fase y este título es una muestra de ello. Un par de niveles más en lugar de estos hubieran aportado más al total.

Análisis Rollerdrome
Cualquier desfile de cohetes queda más espectacular en un Skate Park.

Descensos y subidas a cuatro ruedas

La otra parte que todavía no ha salido a jugar es el sistema de trucos con el patín y, como ya es costumbre, volvemos a estar de enhorabuena. Sus creadores ya han demostrado que esto de los combos y la movilidad es lo suyo y tampoco han fallado en esta ocasión. Las dinámicas, físicas y sensaciones en cada rampa son absolutamente brillantes. Simple en requisitos para hacer cada movimiento, gana enteros por sus animaciones y los efectos de velocidad.

Esa simpleza podría parecer un contra y lo sería si fuese solo un juego centrado en simular eso de llevar patines o ser un arcade con esta temática. Es más, conjugar el shooter con este sistema al principio puede parecernos complicado, se hace más fácil con las horas y dominarlo será una tarea ardua. El estudio ha entendido que no se puede estar atento a todo y no es fácil ir por tu próxima víctima mientras esquivas un mísil y buscas ese movimiento con tu joystick para lucir tú habilidad sobre los patines.

Trucos Rollerdrome
Claves para ganar el campeonato: Salta, ⬆️⬇️ ❎, mata, 🔁.

Lógicamente se puede pedir más profundidad, pero seguramente estaría en su contra. En esto de ser una bala sobre ruedas, se ha premiado apostar más por la diversión en vez de por una abrumadora lista de movimientos, de los cuales la mayoría haríamos un par o tres. No obstante, aunque básico, no recompensa ir machando los mismos botones siempre. Conforme más repitamos un movimiento menos puntos conseguimos por el mismo.

Pelea en los recreativos antes de salir a competir

En este patinaje de pólvora, la tercera rueda sobre la que se sostiene Rollerdrome es el sistema de puntuación y combos. Todas las bajas y trucos se van retroalimentando para ver aumentar nuestro marcador. Eliminar enemigos incrementa de forma directa el número por el que se multiplica la cadena de puntos, que conseguimos según nuestra forma de jugar y los trucos que enlacemos. Propiamente, ejecutar adversarios también suma, pero cuenta más como lo hagamos.

El premio gordo será, por ende, para aquellos que sepan enlazar una variedad suficiente de movimientos con la cadencia y el estilo suficiente de muertes. Al final de cada prueba, podremos ver unas tablas de clasificación mundiales o comparar nuestro marcador con nuestros amigos. Este viejo método de picarnos funciona y es igual de divertido como lo ha sido siempre.

Nos queda mucho para estar en el podio.

Los estadios para la ultraviolencia

Cómo se compite parece estar claro, pero dónde se juega esta macabra competición. Los escenarios de cada una de las 11 fases parten de tres entornos: pistas en la nieve, terreno de tierra o espacios cerrados. La diferencia entre ellos radica en dos aspectos: en la presencia de espacios donde nos podemos salir y en la cantidad de doble alturas y paredes.

Atendiendo a esto, algunos de sus mapeados se oponen a lo que se plantea el título. Rollerdrome es un juego de una intensidad alta, de partidas cortas y donde solo se debería estar pendiente al ritmo. Las caídas o salidas, con su correspondiente pérdida de vida, provocan frustración. Esto no es un simple berrinche, sino más bien la sensación de que no nos lo ponen fácil lo de mirar al suelo cuando hay tanto peligro que va hacia nuestra dirección. Con esto en mente, aquellos estadios cubiertos parten como mis favoritos.

Si no fuera por la cantidad de intentos que requieren, esos 11 niveles de 4 minutos de media pueden saber a poco. Para hacer más larga nuestra aventura se ha optado por el bloqueo de las etapas del campeonato a través de la superación de un determinado número de desafíos totales. En consecuencia, cada fase tiene unas pruebas que van desde hacer una determinada acción o llegar a cierta puntación.

Comprendiendo como se ha limitado nuestro progreso, llegar a terminar el juego y más de la mitad de los desafíos nos puede suponer unas 8 horas. Tras finalizarlo, se nos abrirá la modalidad «A por todas», con una mayor dificultad, enemigos aleatorios y una banda sonora remezclada.

A pesar de este modo extra, suena escaso de contenido, aunque estemos delante de un juego con espíritu de arcade que quiere que exprimamos cada escenario. A fin de cuentas, su rejugabilidad llegará según sean tus ganas de dominarlo y sacar más puntuación.

Más variedad y menos agujeros por donde caerse son una tarea pendiente para el mapeado.

Ansiada segunda velada

La idea detrás de este título a priori parecía arriesgada. Antes de jugarlo, partir de unir Max Payne con un skate park sonaba demasiado rocambolesco. Sin embargo, a grandes rasgos, Rollerdrome ha conseguido juntar todas sus partes para darnos un título sensacional y una idea que cuesta entender como ha conseguido llegar a buen puerto

A pesar de este buen hacer, tengo la sensación de que esta propuesta podría haber dado más de sí misma. Por ello, y sin obviar cada uno de estos defectos, lo que tengo claro es que estoy deseando una segunda parte de la mano de Roll7. Ya sabemos que son capaces de ir poco a poco mejorando una fórmula hasta llegar a dar juegos increíbles, como ha pasado con OlliOlli.

Teniendo en cuenta esto, y sabiendo que Rollerdrome tiene un estilo increíble, una gran base jugable y una sinopsis integrante; creo que es justificable esa futura secuela. Pero para ello, nos tocará esperar mientras vemos si es posible que esta fórmula llegue al 10, siendo ahora mismo un 8 (aunque aquí recordamos que nunca ponemos notas).

Por último, indicar y agradecer a sus editores, Private Division, que han hecho posible este análisis gracias a una clave cedida para su versión de PC, en Steam.

Análisis Rollerdrome
Queridos dioses del skate quiero un tráiler con un número 2 y me da igual que sea un logo en llamas.

Acerca de Adán Gallego

Luchador profesional contra el teclado para escribir mi opinión sobre videojuegos. Amante de los Souls, Halo con Bungie, Dead By Daylight, los Rogues y lo Indie. También conocido como ElGalloRuso o Gallo en Twitch y redes sociales.

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Un comentario en «Análisis: Rollerdrome»

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